Aunque pase bastante inadvertido, y por otro lado sirva a los escépticos de cambio climático para argumentar falsamente el origen del aumento de las temperaturas, estamos dentro de un ciclo de gran actividad solar. Explico esto de los ciclos, que por otro lado no tiene ninguna correlación con el actual aumento de las temperaturas.

La actividad solar se rige por ciclos de aproximadamente 11 años. El punto de actividad más alta durante este ciclo se conoce como máximo solar, y el de actividad más baja, como mínimo solar.

El 11 de diciembre de 2007, empezó un nuevo ciclo solar, el número 24. Este día se localizó una mancha solar de polaridad invertida a una latitud del sol bastante elevada. Bueno…, sin entrar a explicar esta última frase, ésta es la forma en la que empieza un nuevo ciclo solar. A partir de esta fecha la actividad del sol ha ido creciendo, y no dejará de hacerlo hasta que alcance su máxima actividad dentro del ciclo. Se prevé que este máximo de actividad solar se alcance durante este año 2011 o comienzos del 2012.

Según Mausumi Dikpati (NCAR), la actividad solar que se alcance en este nuevo ciclo, será de las más intensas de las que nunca se hayan registrado. Este próximo ciclo, será entre un 30 a un 50% más fuerte que el anterior.

Podrán leer por ahí que esta actividad solar sin precedentes registrados puede afectar a las telecomunicaciones, el tráfico aéreo, las redes eléctricas o los sistemas de GPS. Si les soy sincero, sé muy poco de esto, y mi intención no es alarmar a nadie, sino contarles todo esto con un propósito más amable. Por un lado el conocimiento, y por otro, cómo afectará a uno de los espectáculos más fascinantes que nos regala la naturaleza: Las auroras boreales.

Hay una relación muy estrecha entre el clima y la actividad solar, y una relación directa entre la actividad solar y las auroras boreales, hasta tal punto que han servido de herramienta para interpretar la actividad solar y sus consecuencias climáticas, y esto me parece fascinante.

Desde antes de 1700, ya se empezó a estudiar las manchas solares intentando establecer variaciones cíclicas en su número. Durante 70 años, entre el siglo XVII y principios del XVIII, la investigación sobre las manchas solares se detuvo. Y se detuvo principalmente porque desaparecieron… Este periodo, conocido como “mínimo de Maunder”, originó la pequeña edad de hielo. A partir de aquí se relacionaron algunas glaciaciones con una mínima actividad solar. Edward Maunder, fue quien interpretó que el motivo por el que no habían datos de observación de manchas solares durante esta época, no fue que se abandonara la su investigación, sino la ausencia real de las manchas. Para este estudio, agregó el análisis de la observación de las auroras boreales, siempre ligadas con los ciclos de actividad solar. Durante estos 70 años, las auroras boreales desaparecieron y volvieron a reaparecer en 1715, observándose en Copenhague y Estocolmo.

Así que ya saben, el 2011 y principios del 2012 serán años con una gran actividad solar y por lo tanto, se podrán observar auroras boreales con mucha mayor frecuencia y a unas latitudes inusualmente bajas. Si en algún momento han pensado que les gustaría hacer un viaje para observar la auroras, este es el momento. Nunca hay garantías de poder verlas, pero la probabilidad es más alta que nunca.

Como este año tenemos una buena oportunidad para ver las auroras, me he permitido ponerles este enlace por si se animan a viajar para verlas en directo, y si no pueden…, pues siempre nos quedan las fotos.